Mi cuerpa es mía: Free birthing

beautiful-young-1434863_1280Free birthing es uno de esos términos que, probablemente por poco conocido, no ha sido traducido al español. Aunque significa parir sola, sin asistencia de un profesional de forma intencionada, me seguiré refiriendo a esta práctica en inglés ya que la palabra FREE, que aquí se traduciría como libre, en libertad, es, para mí, la clave de este concepto: Soy libre de hacer lo que me dé la gana con mi cuerpo y las experiencias que me brinda.

De cuántas personas eligen esta forma de parir sabemos bastante poco ya que quienes optan por el free birthing no suele formar parte de las estadísticas y en el registro, el bebé suele aparecer como nacido en casa de forma accidental aunque de accidental no haya tenido nada.

Muchas de las mujeres que deciden hacer free birthing han pasado por pocas pruebas durante el embarazo, algunas por ninguna, algunas por todas. No hay ningún patrón fijo en la libertad, ¿verdad?

La mayoría de quienes paren en libertad no lo cuentan si no es a pocas personas muy elegidas, o a no ser que vivan en una comunidad donde el free birthing es una práctica común. Si a quienes parimos y/o acompañamos nacimientos en casa con presencia de profesionales nos tachan de locas, está claro que quienes lo hacen en total libertad no toman esa decisión para que la sociedad les esté machacando por todos lados.

¿Qué puede llevar a una mujer a querer parir sin ayuda profesional? Supongo que habría que preguntárselo a cada una de ellas porque cada una tendrá sus razones, aunque me atrevo a poner aquí dos de las causas más comunes:  

  •     Mi cuerpo es mío, funciona bien, tengo confianza en mi capacidad de gestar y de parir. Conozco mi cuerpo y no necesito a nadie que me diga si estoy bien o no. Parir es una función fisiológica como lo son comer, respirar, dormir, digerir… Si no necesito a un profesional médico para supervisar estos procesos, tampoco lo necesito para mi embarazo/parto.

 

  • No confío en el sistema: Ya sea por experiencias propias o ajenas, hay personas que no quiere optar por lo que el sistema le ofrece. ¿Alguna de vosotras se ha sentido incómoda, ninguneada, infantilizada, como el último mono… durante las visitas a profesionales de salud en su embarazo y/o parto? Hemos de admitir que, como profesionales, nos queda mucho que aprender, ofrecer, escuchar, callar y respetar. Si leéis relatos de partos o si simplemente preguntáis a vuestras “madres” cercanas, no es infrecuente oir cómo los profesionales les hicieron la experiencia bastante cuesta arriba cuando decidieron no seguir a pies juntillas todo lo que les decían. Hace unas semanas, una mujer que optó por rechazar una inducción del parto ya que las razones que le daba la ginecóloga no le convencían de que debiese hacerlo, fue escoltada desde su casa al hospital por los Mossos D’Escuadra con una orden judicial de dicha ginecóloga para provocarle el parto. Una vez en el hospital tardaron seis horas en iniciar esa inducción, lo que nos hace sospechar bastante sobre un abuso de poder de la ginecóloga más que de un peligro real para la salud de esa madre y ese bebé. Hace un par de años una mujer en Brasil fue escoltada por la policía para realizarle una cesárea contra su voluntad porque su bebé estaba de nalgas y aunque ella no se había negado a esa cesárea, quería esperar a estar de parto para que su bebé se beneficiase de las hormonas del parto, para que su nacimiento fuese lo menos traumático posible. Otra orden judicial la llevó a la mesa de operaciones por culpa del ego de a quienes se enfrentó y no por un peligro real para sus vidas. Estos son los dos casos más extremos que conozco, pero desgraciadamente, sabemos de muchos abusos de poder contra esas mujeres que piden otra forma de hacer las cosas: planes de parto no respetados, episiotomías realizadas cuando la mujer repetidamente pide que no se le realice, inducciones sin razones de peligro reales, solo por rutina, administración de antibióticos por protocolo y no por indicación justificada de su uso, maniobras de Hamilton y de Kristeller hechas sin conocimiento/consentimiento de las víctimas… Y todo esto repetido una y otra vez entre parturientas de todo el mundo. Si tienes muy claro lo que no quieres que se haga en tu cuerpo, y si los profesionales que te atienden, se creen en el derecho de pasarse por el forro tus deseos amparándose en que la sociedad considera que si lo dice un médico va a misa aunque la evidencia científica respalde exactamente lo contrario, quizás la idea del free birthing ya no te parezca tal locura.
    • Una mujer que se hace pruebas, se hace un seguimiento como el sistema establece y pide que no le hagan ciertas cosas porque simplemente no las quiere, no son para ella, considera que no le son necesarias… en muchos casos no va a ser respetada en sus deseos. Será además calificada de algún modo, le pondrán una marca en su historial y cuando vaya al hospital el personal estará alertado de “la rebeldía” de esa mujer, la atarán bien cortito y muy posiblemente la doblegarán y le harán todos los procesos que pide que no le hagan para darle su merecido, para que aprenda quien manda. (Sí, ya sé, estoy levantando una de ampollas… pero si te picas, ya sabes por qué. No estoy generalizando, no sucede en todos los lugares, no son todos los profesionales, ni siquiera la mayoría -afortunadamente- pero quienes hemos trabajado en hospitales sabemos que esto es así en muchos casos y más que atacar a quienes señalamos esto, deberíamos admitirlo y ver qué podemos hacer para cambiarlo).
    • Ahora bien, ¿qué crees que le pasará a esa mujer que no va a ninguna revisión y/o control? ¿O a la que va a todos, asiente a lo que le dicen y nunca aparece a parir en el hospital? ¿Y a la que al primer encontronazo pide el traslado de expediente y no aparece por el sitio nuevo? ¿O la que dice mudarse de casa en la semana 38 y ya la pierden de vista en su centro de salud/hospital de referencia?
      • Ninguna de ellas será inducida contra su voluntad, nadie les irá a buscar a su casa para someterse a algo que no desean y cuando se acerquen al registro civil a registrar a su bebé puede que como mucho les obliguen a tener un certificado médico que diga que esa mujer ha dado a luz en los días previos. Nadie puede negarse a registrar a un recién nacido aunque no hubiese un profesional presente en el parto.

 

Como comadrona, me encantaría que pudieses encontrar a esa profesional con la que realmente conectes para que te acompañe durante los procesos fisiológicos de tu vida como mujer, pero si optas por caminar sola, espero que realmente lo disfrutes y lo vivas intensamente y, si te apatece, ponte en contacto conmigo, sería un gran placer conocerte.

Author: tucomadre

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